Coherencia formal entre tipos

La coherencia formal se basa en el uso de elementos geométricamente descriptibles que, al estar repetidos o formalmente relacionados, son capaces de generar una configuración. La relación formal entre los elementos está caracterizada por la igualdad o semejanza de los mismos, pero también puede darse con elementos que, sin ser iguales ni semejantes, presentan detalles formales similares permitiendo que puedan ser percibidos como parte de un mismo sistema.

Las familias se encuentran conformadas por las diferentes letras del alfabeto más los números y signos y sus respectivas variables. Cada uno de los elementos presenta formas particulares y diferentes, pero en todas existe cierta similitud de detalles formales relacionados con su apariencia, que permiten integrarlas en un todo, por lo que es posible apreciarlas formando parte de un conjunto coherente. El conjunto de unidades tipográficas que conforman una familia se presentan como un ejemplo preciso de las relaciones entre elementos catamorfos y singenomorfos.

Se puede definir la relación entre elementos singenomorfos (del griego, sin: unión, geno: generación y morphe: forma) como la que reúne componentes que se presentan relacionados genéticamente, es decir que se articulan morfológicamente por medio de manipulaciones proyectivas desde el inicio mismo de su creación.

La relación entre elementos catamorfos (del griego, kata: debajo y morphe: forma) es aquélla que reúne partes que, aunque sin ser congruentes entre sí, poseen una ligazón o relación interfigural común. Por lo tanto presentan de manera implícita detalles formales y aspectos constructivos que permiten percibirlos como de un mismo sistema. Expresa Adrian Frutiger que «dentro de cada estilo, las letras adquieren por sí mismas un carácter conformador particular. Así, el grosor de los trazos, la amplitud de los espacios interiores o intermedios, el uso de serifas y transiciones, etc., son formalizados de modo coherente en una serie o conjunto de los veintinueve signos necesarios para la expresión de palabras y frases». (1985, P.125).

En el diseño de una familia tipográfica, es necesario tener en cuenta el tipo de relación que se genera a partir de la legibilidad e inteligibilidad de los tipos. La representación visible de la letra, o la apariencia formal del tipo, se hace perceptible a través del contraste ejercido por la relación entre la forma y la contraforma.

Es posible afirmar entonces, que desde una perspectiva física, una composición tipográfica clásica se encuentra conformada por sectores contrastados, generalmente homogéneos, ubicados en forma contigua. Esta relación se desarrolla en un mismo plano, sin embargo no es posible percibir ambas unidades formales a un mismo tiempo. 

Perceptualmente es posible distinguir algunas zonas como figura o forma, dadas algunas condiciones sobre el tamaño relativo y sus márgenes. En general tiende a visualizarse como formas las zonas pequeñas, que aparecen rodeadas por áreas mayores. Estas toman, en esos casos, el papel de contraforma.

La forma y la contraforma interactúan profundamente, por lo que es imposible disociarlas. Sin embargo, la forma posee un carácter objetual respecto de la contraforma, lo que le da un aspecto concreto y puntual.

En las diferentes letras la contraforma penetra en la forma y viceversa, determinando la representación visible o apariencia y definiendo de esa manera el estilo tipográfico.

En una composición tipográfica nos es posible unificar grupos de formas a partir de los factores de organización unitaria del campo perceptivo, es decir, a partir de la proximidad, la semejanza, la continuidad de dirección, el cierre y la pregnancia. Esta coherencia formal determinará que todas las unidades formales componentes del sistema cumplan con los mismos principios generadores, permitiendo al receptor entenderlas como una unidad global.

Expresa Gaetano Kanizsa que «el campo perceptivo se segmenta de manera que unidad y objetos perceptivos resulten, en lo posible, equilibrados, armónicos, constituidos según un mismo principio en todas sus partes, que de esa manera se pertenezcan y se requieran recíprocamente…». (1986, P.40)

Detalles sistémicos de la familia Ductriz (E.P. 2013)


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