Concatenación sistémica

La concatenación sistémica de los tipos es la forma en que el diseñador va trasladando los detalles significativos de la fuente, a partir de una letra o de un grupo de letras, de manera sistemática a las diferentes estructuras tipográficas del alfabeto.

Como ejemplo simple para entender el concepto, podemos mencionar que a partir del diseño de la letra «p», se derivan los diseños de la «b», la «q» y la «d». Estas cuatro letras podrán presentar diferencias en determinados empalmes, en ciertas variaciones de grosor o en algunos detalles de los terminales, sin embargo, mantendrán una gran cantidad de detalles sistémicos que derivarán, sin dudas, del primer glifo que se haya diseñado.

La manera en que se une un trazo curvo con un asta ascendente, la cadencia del trazo entre una curva y una contra curva, el ángulo en que finalizan los terminales o la continuidad del trazo en los empalmes del serif pueden ser detalles sistémicos que el diseñador utilice para la concatenación de los tipos, transfiriéndolos de una estructura tipográfica a otra, para lograr así, la coherencia necesaria que permita definir una familia tipográfica, con un estilo particular.

El proceso de concatenación sistémica de los tipos puede ser realizado de maneras muy diferentes, según los requerimientos exigidos por la tipografía a diseñar. En mi experiencia personal, generalmente abordo el diseño de una tipografía planteando cuatro letras (a/g/h/v) en minúsculas y tres (A/E/O) en mayúsculas, estén o no incluidas en el proyecto final. Es decir que si en el desarrollo de un logotipo no se necesitaran esos caracteres, igual entrarían en el proceso de diseño, pues considero que son los que presentan mayor carga genética desde el punto de vista morfológico (relación singenomorfa).

Partiendo de las letras minúsculas «a», «g», «h» y «v», es posible determinar ya en un principio los cuatro lindes principales: Línea base, altura equis, línea de ascendentes y línea de descendentes. Luego de cada uno de los glifos se irán desprendiendo otros que compartan ciertos rasgos respecto de su estructura.

Con respecto al diseño de las mayúsculas, estas pueden agruparse en tres formas básicas referenciadas en el triángulo, el rectángulo y el círculo, por lo que trabajar a partir de las letras «A», «E» y «O» cobra sentido.

Comparación de la letra «u» y la letra «n» de la familia Cetrino

En muchas ocasiones observamos algunos detalles que han quedado suficientemente bien resueltos en las primeras letras diseñadas, por lo que pueden ser tomados como modelo para la conformación de nuevos glifos. Es decir que podemos realizar la construcción por fragmentos, y utilizar como módulos ciertos elementos que se repiten en los diferentes caracteres. Por ejemplo los terminales y los remates son elementos sistémicos, que podemos utilizar de manera modular.

Construcción de la letra «k» de la tipografía Ductriz, a partir de ciertos sectores y detalles de las letras diseñadas previamente (h/r/f)


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