Alineaciones y direccionalidades

La alineación de los textos y sus direccionalidades, utilizadas de manera eficaz, permiten armonizar los distintos niveles de un texto y su relación con otros elementos de la composición.

Existen cinco tipos de alineaciones o marginaciones básicas que en la práctica pueden emplearse en forma aislada o combinada.

La alineación izquierda, también llamada bandera derecha, es la de uso más común para textos largos, pues nuestra manera de escritura, de izquierda a derecha, obliga al lector a buscar el inicio de cada línea tipográfica a la izquierda. Al estar cada línea recostada sobre un margen recto, resulta más sencillo que con las otras alineaciones.

Alineación izquierda o en bandera derecha

Alineación derecha o en bandera izquierda

Alineación centrada o epigráfica

Alineación justificada o emblocada

Alineación libre o asimétrica

Al hablar de direccionalidad, se hace referencia a la manera en que se sustenta o apoya sobre la línea base el texto de una composición tipográfica. La direccionalidad comúnmente utilizada es la horizontal, ya que además de permitir una buena legibilidad del bloque de texto, satisface una de las necesidades de equilibrio, psicológico y físico más importantes que posee la percepción humana. El hombre tiene una necesidad de equilibrio constante, una necesidad de permanecer bajo cualquier circunstancia con los pies asentados sobre la tierra.

El equilibrio es, entonces, la referencia visual más sólida y firme que posee el hombre, y la relación Horizontal/Vertical es básica para crear esa referencia. El proceso de estabilización o equilibrio, impone a todas las cosas visuales un eje vertical y un referente horizontal, entre estos dos ejes se establecen los factores estructurales que miden el equilibrio.

En la estructuración de los ejes compositivos afrontamos la cuestión del esquema estructural que nos introduce plenamente en el concepto de composición visual.

Algunos recursos para crear movimiento son la oblicuidad de los ejes. A cada eje le corresponde un eje perpendicular, y la dinámica se logra cuando cada uno de los elementos se adecua al movimiento del conjunto compositivo. 

Izquierda: Afiche, diseño de Margrethe M. Maalsnes (2017)
Derecha: Ejes compositivos estructurantes de las direccionalidades tipográficas

Si bien en algunos casos las variaciones en las direccionalidades dificultan la lectura del texto, pueden asimismo, otorgarle características particulares que permitan reforzar y optimizar el carácter comunicacional y expresivo de la composición.

Otra posibilidad compositiva es la que plantea la variación del eje de lectura convencional. Aunque las normas de legibilidad no aconsejan las composiciones con el eje de lectura vertical, es factible utilizarla en forma eficiente cuando se trata de palabras cortas o fácilmente reconocibles, como «Hotel», «Playa» o «Cine».

Direccionalidad en el lomo del libro

La forma de ubicar el título de un libro, en el lomo del mismo, es un tema que puede llevar a una discusión de nunca acabar. Básicamente existen dos posturas, y ambas son tan discutibles como válidas.

Una posición, muy utilizada en los libros de habla hispana, es la que ubica el texto desde la base del libro hacia la parte superior del mismo. Esta postura tiene como ventaja que, estando el libro en una biblioteca, el ejercicio de lectura es más cómodo y natural. El lector deberá inclinar la cabeza hacia la izquierda y la lectura del título se realizará de abajo hacia arriba. La gran desventaja ocurre cuando el libro se encuentra apilado, con la tapa hacia arriba, pues el título aparece en forma invertida.

La otra postura, más común en libros de habla inglesa, presenta el texto ubicado desde la parte superior del libro hacia la parte inferior. El lector deberá inclinar su cabeza hacia la derecha, leyendo de arriba hacia abajo, en el caso de estar el libro en posición vertical, pero podrá leer el título en forma normal si el libro se encuentra apilado en forma horizontal.

Existe, asimismo, una tercera postura, muy poco utilizada en la actualidad, que propone la ubicación del título en forma perpendicular al lomo del libro. Esta postura puede ser sólo aplicada en los casos donde el ancho del lomo sea lo suficientemente amplio como para albergar al título.


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