Signos de puntuación

Cuando hablamos de los signos de puntuación generalmente hacemos referencia a los caracteres ortográficos necesarios para distinguir los rasgos fónicos (pronunciación y acentuación) y el sentido de las palabras y las oraciones. A estos signos puramente ortográficos se le suman otros que, aunque no son estructurantes de frases ni son expresivos, se utilizan como elementos diacríticos no verbales que dan sentido al texto y permiten la inteligibilidad del mismo. 

Es conveniente considerar el valor formal de los signos para exaltar su poder de expresión y reconocer su potencialidad de uso en el diseño de comunicación.

Izquierda: Corbel/Centro: Garamond/Derecha: Old English

Evolución de los signos

La primera aproximación a los usos actuales de los signos de puntuación la realiza el calígrafo inglés Alcuin de York, que, por mandato de Carlomagno (a fines del siglo VII), establece las normas de la escritura carolingia para todos los escribas del Sacro Imperio Romano. Se estandariza así el uso del punto como cierre de una oración o de un párrafo, la coma como indicador de pausa y los espacios en blanco como separadores de palabras.

El Signo de interrogación, en el idioma español, se utiliza al principio y al final de las oraciones o palabras interrogativas.

Su origen proviene de la palabra «questio». Esta palabra se utilizaba al final de la frase interrogativa, abreviándola con una «Q» mayúscula y una «o» minúscula debajo. Con el tiempo la «o» se transformó en un punto y la «Q» fue deformándose hasta adquirir la morfología actual.

Por su lado el signo de exclamación, en el idioma español, al igual que el de interrogación se utiliza al principio y al final de una oración o palabra, indicando su carácter alegre o de expresión admirativa. Su origen proviene de la palabra «viva» en latín: «io». Esta exclamación se colocaba al final de la frase indicando el carácter expresivo de la misma, utilizando la letra «I» mayúscula y la «o» minúscula debajo. Con el paso del tiempo, la letra «o» fue transformándose en un punto, conformándose de esa manera el signo que usamos en la actualidad.

Evolución de los signos de interrogación y de exclamación

Los signos de puntuación además de determinar la expresividad y el ritmo de la lectura, marcando el tiempo y el tono, determinan el sentido del texto, señalando la separación de párrafos, indicando referencias o esclareciendo cifras monetarias y comerciales 

A modo de ejemplo risueño, Don Julio Migoni contaba que un señor, por ignorancia o por malicia, dejó un testamento sin signos de puntuación…

Testamento:

«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo»

A continuación doy las versiones del testamento de los posibles herederos, es decir, del sobrino Juan, del hermano Luis, del sastre y de los jesuitas, quienes utilizan los signos de puntuación de acuerdo a sus propias conveniencias.

Versión de Juan, el sobrino:
«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan. No a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

Versión de Luis, el hermano:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¡A mi hermano Luis! Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

Versión del sastre:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

Versión de los jesuitas:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo».

Comillas

Existen tres tipos de comillas: Las comillas bajas o españolas, las comillas altas o inglesas y las comillas simples.

En el idioma español o castellano se utilizan las comillas bajas o españolas (también llamadas angulares). Solo se deben utilizar las comillas altas o inglesas cuando hay que entrecomillar dentro de un párrafo entrecomillado. Por su parte, el uso de las comillas simples debe realizarse cuando hay que entrecomillar dentro de una frase entrecomillada, dentro de una cita entre comillas. Es muy poco el uso que se le da a las comillas simples.

Cuando el sentido del mensaje lo admite, el uso de los signos con algún tipo de tratamiento o recurso gráfico, como por ejemplo exageración de tamaño o cambio de estilo tipográfico, puede reforzar el efecto comunicacional de la pieza de diseño.

Marca diseñada por el estudio Mathov/diseño. (Marcas argentinas, Redargenta, 2008, p.48)

Asteriscos

El asterisco forma parte, como elemento estándar, de los diversos diseños de alfabetos. Es un carácter índice, es decir que está por encima de la altura equis, y se utiliza para marcar palabras claves y referentes en los textos.

Misceláneas

Según el diccionario, al hablar de miscelánea nos estaríamos refiriendo a un conjunto mixto y variado, compuesto por cosas distintas o de géneros diferentes. En el ámbito de la tipografía se denomina misceláneas a ciertos caracteres tipográficos no alfabéticos (también llamados dingbat) que presentan formas abstractas, pictogramas, símbolos cartográficos y otras ilustraciones. El uso principal de las misceláneas es el de acompañar al texto, aportando elementos gráficos que sirvan a su comprensión o presentando simplemente un carácter decorativo.

Suelen utilizarse en libros y publicaciones como separadores de párrafos o de capítulos, como parte del colofón y en algunos casos como tramas ornamentales.


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