De errores, erratas y otras incorrecciones

No hay libro, publicación o trabajo de diseño que esté exento de caer en el error o la errata. Se denomina «errata» al error involuntario. Las erratas no son errores que indiquen de por sí ignorancia o indolencia. Los originales se corrigen varias veces y muchos errores pasan inadvertidos por los correctores, hasta que el material sale de imprenta… es en ese instante donde el error se muestra obvio ante el mundo. En algunos casos el error es en realidad una errata, es decir que se desliza involuntariamente, pero en otras ocasiones ese error es por desidia, impericia o acción deliberada del diseñador.

En realidad, todos sabemos que existe lo «legal», pero que también existe lo «correcto». Y aunque en el ámbito profesional del diseño gráfico y de comunicación es por demás sabido que no es legal ni éticamente correcto la modificación o deformación que comprometa la integridad de una fuente tipográfica, esos «errores» acontecen. Suele ocurrir que en ciertas oportunidades el diseñador se siente tentado de generar alteraciones que resultan nocivas y perjudiciales para la tipografía, como por ejemplo: estirarla, engrosarla, tramarla o agregarle sombras, entre otras cosas. Así es como alguno podría ceder a la tentación si se le presentara la ocasión, porque como dice el refrán: «la ocasión hace al ladrón»*.

*«Con frecuencia se cometen malas acciones que no se habían pensado, pero se hacen por presentarse la oportunidad de llevarlas a cabo» (Refranero multilingüe Centro Virtual Cervantes).

Hay que dejar en claro que no siempre generar un «error» es una mala acción. En ocasiones podemos trabajar de manera consciente y llevar a la tipografía al límite de su legibilidad en la búsqueda de reforzar su inteligibilidad. La legibilidad es la cualidad que permite reconocer con cierta facilidad a cada letra como tal, mientras que la inteligibilidad es la facultad que posee el texto para ser comprendido por el intelecto. Siempre y cuando no estemos hablando de un texto de largo alcance, la experimentación lúdica, donde los límites de la manipulación tipográfica se flexibilizan, puede ser en un camino válido para resolver un problema concreto de comunicación.

Si hablamos de un texto de lectura, donde la comprensión debe ser precisa e inequívoca, la composición tipográfica deberá tratarse con una enorme rigurosidad y una gran disciplina en el respeto de las normas y las reglas que la rigen.

Un bisturí en mis manos es un arma, un bisturí en manos de un cirujano es un instrumento que salva vidas. La diferencia está en el conocimiento. Si uno conoce en profundidad las reglas que rigen el uso de la tipografía podrá respetarlas cuando corresponda y podrá infringirlas cuando se lo considere necesario. No es lo mismo romper las reglas por desconocimiento, romperlas por negligencia o romperlas en búsqueda de un objetivo comunicacional.

Errores frecuentes en el uso de la tipografía

Las decisiones que deben tomarse en el uso de la tipografía en la puesta en página deben ser tomadas con mucha cautela y respeto por las normas y reglas que rigen a la composición tipográfica. A continuación presento algunos de los errores más frecuentes que se suele incurrir con el uso de la tipografía en las publicaciones, tanto en textos de largo alcance, como en títulos, rótulos y textos de reducida extensión.

Errores en la composición tipográfica

Los errores en las composiciones producen una disrupción (interrupción o rompimiento con la manera tradicional de ejecutar algo) en la lectura, influyendo negativamente en la inteligibilidad del texto.

Sangría

La sangría nos permite identificar los diferentes párrafos en un bloque de texto. Es por eso que no tendría sentido su uso en la primera línea de un párrafo, cuando la separación entre párrafos se ha realizado con un espacio o cuando antes del párrafo existe un espacio vacío. Si bien esta cuestión no es precisamente un «error», es una postura fundamentada en bases estéticas, más allá del principio diacrítico planteado por la ortotipografía.

Viudas y Huérfanas

Se denomina «viuda» a la última línea de texto de un párrafo, que ha quedado aislada en el inicio de una columna o al principio de la página siguiente. Una «huérfana» es la primera línea de texto de un párrafo, que ha quedado en soledad al final de una columna o al final de la página anterior.

Izquierda: Viuda / Derecha: Huérfana

El uso de justificación compensada o en bloque

En la alineación en bloque los espacios inter-palabra son los que compensan la línea, por lo que no es recomendada cuando la línea de texto no es lo suficientemente extensa para equilibrar los espacios. Una solución en estos casos es la partición de las palabras en sílabas.

Para textos extensos es conveniente el uso de la alineación izquierda o en bandera derecha.

Largo de la línea tipográfica

Una línea de texto demasiado corta o demasiado extensa, obstaculiza la continuidad de lectura, dificultando y ralentizando la misma. Si la línea es muy corta se pierde la continuidad, al tener que cambiar de línea de manera reiterada. Por su parte si la línea es demasiado larga, la continuidad se pierde al tener que buscar el inicio de la siguiente línea.

Es conveniente, para lograr una buena lectura, que la línea contenga un número aproximado de (+/-) 60 caracteres.

La utilización del interletrado negativo y positivo

Generalmente, las fuentes tipográficas para textos de lectura tienen resuelto el problema del espaciado entre tipos, por lo que en cuerpos menores a 14 puntos, no es aconsejable modificar el tracking o interletrado.

Ejemplos de modificación del espaciado entre tipos. Izquierda: interletrado negativo. Derecha: interletrado positivo.

El uso de Interletrado predeterminado en textos en mayúscula

Las tipografías mayúsculas no están diseñadas para funcionar en textos largos. Su estudio del espaciado esta planteado para su uso como letra inicial, asociado a una letra minúscula, por lo que al usar toda una palabra o una frase en mayúsculas, el espaciado predeterminado no será el apropiado.

Al realizar un análisis de la relación de los espacios interletra con las contraformas internas, vemos que en una palabra conformada por la inicial en mayúscula y el resto en minúsculas, esta relación es uniforme. Mientras que en una palabra conformada totalmente en mayúsculas la relación entre contraformas internas y espacio interletra es desigual.

El uso de mayúsculas en textos largos

No es conveniente el uso de tipografías en mayúsculas en textos extensos. El ritmo monótono de la textura homogénea generado por la ausencia de ascendentes y descendentes, hace que la lectura sea lenta y dificultosa.

El uso de fuentes de fantasía para textos largos

Las fuentes fantasía, de rótulo o display, no han sido diseñadas para su uso en textos largos. Una fuente fantasía, diseñada para rótulos tiene como objetivo llamar la atención, por lo que en un texto extenso, sólo perjudicará la lectura.

El uso de textos tramados en cuerpos pequeños

Las tramas, en bloques de texto menores a 14 puntos, no son aconsejable. En cuerpos pequeños los puntos de la trama alteran y deforman la apariencia del tipo.

Algunos errores de ortotipografía

La ortotipografía (en inglés se denomina «typographical syntax») estudia la combinación de la ortografía y la tipografía. Es el conjunto de usos y convenciones con las que se rige la escritura por medio de elementos tipográficos. De Buen Unna expresa que la ortotipografía «descansa en tres principios: diacrisis, tradición y estética… Su misión es dotarnos de los medios necesarios para que podamos manejar los signos correctamente». (2006)

Se denomina diacrisis al recurso que se emplea para distinguir o destacar elementos. (Diacrisis, del griego diákrisis: separación, distinción).

Aunque aquí no voy a profundizar sobre este tema en particular, son muy comunes algunos errores como por ejemplo con los espacios respecto del punto, la coma, los paréntesis y los signos de interrogación y exclamación. Asimismo existen algunos errores con los símbolos de las unidades, como con el uso de mayúsculas y versalitas. Es por eso que aunque en forma muy breve merecen su tratamiento a continuación.

Expresa Javier Bezos que «La ortotipografía es una disciplina práctica: partiendo de la ortografía, el diseño editorial y los medios técnicos, el ortotipógrafo deberá tomar decisiones para que todas estas piezas encajen en beneficio de la comunicación escrita. Es decir, no existe en rigor una normativa ortipográfica, sino muchas, en función de cada caso». (2012)

El espacio respecto de los signos de puntuación

Es común encontrar estos errores: No poner espacio luego de un punto y seguido. Colocar espacio antes y después del punto. No dejar espacio luego de la coma. Colocar espacio antes y después de la coma. Dejar espacio luego del paréntesis de apertura y antes del de cierre. Estos errores también se dan con otros signos, como los de interrogación, exclamación, comillas, y guiones.

La anotación de las siglas

Las siglas están formadas por las iniciales de las palabras, y no forma una palabra que pueda ser pronunciada, sino que debe deletrearse (BGH, IBM). Las siglas se escriben en mayúsculas y no se les colocan los puntos de abreviatura. Cuando el conjunto de iniciales tiene lectura, es decir que se transforman en anagramas o acrónimos, pueden escribirse en minúsculas, y se les aplican las mismas reglas de acentuación y de formación de plural que a una palabra normal (Mercosur: Mercado Común del Sur; Fiat: Fábrica Italiana de Automóviles de Turín).

El uso de la raya y el guion y el signo menos

La raya es un trazo horizontal, ubicado en la mitad de la altura equis, que se utiliza para indicar la apertura de diálogos, o para abrir y cerrar oraciones explicativas relacionadas.

El guion es un signo más corto que la raya, que se utiliza para separar palabras compuestas o para dividir las palabras al final de la línea tipográfica. El signo menos, por su parte, es más largo que el guion, pero más corto que la raya. El mismo se utiliza en fórmulas aritméticas, y es un error emplearlo para el corte de palabra o la apertura de los diálogos.

Números romanos en mayúsculas

Los números romanos en mayúsculas o versales, solo se deberían utilizar cuando forman parte de un nombre propio. En los casos que acompañe a un nombre común, debe utilizarse en la versión versalita.

Errores en el uso de los símbolos de unidades

Es muy común el uso incorrecto de los símbolos de unidades, ya que entre otras particularidades, las abreviaturas de las unidades se escriben igual en singular y en plural, por lo que no se les debe añadir una «s» para formar su plural, tampoco deben ir seguidos de un punto, y deben ir siempre separados de la unidad por un espacio.


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