El carácter de los caracteres

Los trazos básicos de la letra siempre están íntimamente ligados a la estructura tipográfica y a la caligrafía.

A través de la manipulación de los trazos y del manejo de los detalles formales, el diseñador va otorgándole a la tipografía ciertas particularidades emparentadas con el estilo y con el carácter propuesto. Es en la búsqueda de ese estilo o de esa personalidad que es posible realizar algunos juegos con las estructuras de las letras.

Diferentes estructuras de un mismo carácter

La variación estructural condiciona de por sí la apariencia de la tipografía y le otorga, ya en el inicio del proceso de diseño, ciertas particularidades de estilo y de familia. Es realmente importante recordar que el límite de la deformación, tanto de la estructura como de la apariencia, es la ilegibilidad. Si la letra no se comprende como tal, deja de ser legible y, por lo tanto, deja de ser tipografía para pasar a ser un grafismo.

Teniendo en cuenta la tradición caligráfica como inspiración del diseño tipográfico, es posible afirmar que tanto el cursus como el ductus son determinantes constructivos de las morfologías alfabéticas. Se denomina cursus al camino que recorre el elemento escriptor sobre un soporte al conformar cada una de las letras. Este camino que transita el cursus es un trayecto predeterminado que posee relación directa con la estructura tipográfica. 

Ejemplo de Cursus (izquierda), coincidente con la estructura de la letra y de Ductus (derecha) en la construcción de la tipografía Arauka (E.P. 2011)

Trazado gestual-caligráfico realizado con cálamo de caña (izquierda) y con esteca de madera (derecha)

El ductus (palabra de origen latino que significa «conducir o dirigir») hace referencia a los atributos formales, como dirección, secuencia, intensidad, elegancia y fluidez que se le otorga al trazo. Es decir que el ductus determina el aspecto formal-perceptible de la letra, definiendo las modulaciones de las astas, el ritmo y la gracia de la apariencia tipográfica.

La trascendencia del ductus dependerá de la pericia del ejecutante, de la velocidad de trazado y de las características del elemento escriptor. Por lo tanto, a partir del recorrido de un mismo cursus, es posible lograr variaciones en la morfología tipográfica, modificando el ductus. Resumiendo, se podría afirmar que el cursus hace manifiesta la estructura de la letra, mientras que el ductus define la apariencia.

Secuencia del trazado en la escritura carolingia

En la creación de una tipografía, es posible poner mayor o menor énfasis en la caligrafía como modelo de inspiración. De esta manera, cuanto más se aleje uno de la tradición caligráfica, más deberá trabajar sobre la base de espacios modulares que permitan generar en forma lógica y coherente los diferentes caracteres de un sistema tipográfico.

Desarrollo del logotipo del colectivo tipográfico «tipo+» (E.P. 2013) del cual se desprendería más tarde el diseño de la tipografía «Ductriz»

Trabajo realizado con doble lápiz. Se puede apreciar que la altura de las letras se ha calculado tomando
como módulo el ancho del elemento escriptor, indicándolo en el extremo izquierdo. Altura x: 5 módulos. Ascendentes y descendentes: 3 módulos

La generación de un esbozo inicial gestual-caligráfico permite dotar, a partir de la naturaleza manual de los trazos, de rasgos personales y únicos a cada uno de los glifos.

En esta etapa es importante experimentar con diferentes materiales, soportes, elementos escriptores, y distintas técnicas, de manera que se logre materializar y visualizar diversos efectos inesperados que pueden resultar extraordinariamente interesantes para ser tomados como base de un nuevo diseño tipográfico.

Expresa Daniel Raposo Martins que «además de las razones culturales o ideológicas la forma de las letras resulta de las técnicas y materiales empleados. La variación del ángulo de corte, la inclinación y la presión producen efectos caligráficos diferentes». (2008, p.130)

Trabajo realizado con barra de grafito a 30° de la horizontal, sobre papel de superficie rugosa. Trabajo de la calígrafa Margaret Shepherd.

El boceto a mano alzada

A pesar de que hoy, con el avance de los programas informáticos especializados en el diseño tipográfico es posible trabajar directamente en la computadora desde el inicio del proceso proyectual, siempre es conveniente en las primeras etapas realizar bocetos a mano alzada, tomando como base los trazados gestuales-caligráficos, ya que es una manera muy eficiente de esbozar y de establecer los principios generadores de los detalles sistémicos que caractericen la familia tipográfica.

Bocetos a mano alzada sobre trazado caligráfico, de la tipografía «Alaia». Trabajo de la Diseñadora Tania Quindós.

Los bocetos preliminares son el comienzo de una serie de tomas de decisiones que irán otorgando carácter al tipo que se está diseñando. En estos bocetos, el diseñador comienza a delinear algunos detalles morfológicos y ciertos criterios sistémicos que luego, en el proceso de digitalización, se analizarán cuidadosamente, se revisarán y se realizarán correcciones conforme a los objetivos propuestos.

En esta primera etapa de bocetado se trabajará con lápices blandos (2B a 6B), en formato grande sobre papel liso o cuadriculado. Siempre que se trabaje sobre papel liso habrá de dibujarse primeramente las líneas que corresponden a los lindes de las letras (línea base, línea de altura equis, línea de ascendentes y línea de descendentes). En ocasiones en posible utilizar la goma de borrar, aunque personalmente creo que se debería utilizar lo menos posible, pues para perfeccionar un trazo siempre es conveniente poder visualizar el trazo preliminar que hemos consideramos fallido.

En una segunda etapa se podrá trabajar con lápices de minas más duras (HB o 2H) buscando un mayor refinamiento en los detalles de los glifos dibujados.

Dibujo de letras a mano alzada, donde se observan algunas decisiones de diseño, que otorgarán las características formales a la tipografía Alebrije (E.P. 2011)

Dibujar a mano alzada los detalles sistémicos de las tipografías nos permite generar y probar innumerables variantes y corregirlas con gran facilidad y rapidez. Al respecto, Jorge de Buen Unna expresa que «en la etapa del abocetado, es conveniente ir haciendo una colección de las partes que se repiten en diversos caracteres –y que dan la tan altamente valorada coherencia formal al diseño tipográfico-». (2011, p.152)


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