La tipografía en la revolución industrial

La revolución industrial ocurre en un principio en Inglaterra entre los años 1760 y 1840. La energía generada a partir del vapor, y luego, el desarrollo de los motores eléctricos y de gasolina, impulsaron un proceso de cambio sin precedentes en lo social y en lo económico. Este proceso transformó a la sociedad agrícola en una sociedad industrial. La fabricación en serie hizo que se incrementara la oferta y se redujeran los costos, por lo que el diseño gráfico adquirió un papel preponderante en la comercialización de lo que se producía. Asimismo, al aumentar la educación pública y el alfabetismo, aumentó el público receptor de los libros y las publicaciones impresas.

Pero más allá que la revolución industrial fue de gran importancia en innumerables áreas, otorgó a las tipografías en particular nuevos horizontes, generando novedosas morfologías y funciones.

La revolución industrial impulsó un cambio sustancial en el papel desarrollado por la tipografía. Hasta mediados del siglo XVIII la tipografía y los tipos móviles eran utilizados casi exclusivamente para la composición de libros y periódicos. Es en el contexto de la revolución industrial cuando la tipografía comienza a ser parte de la comunicación de masas y la publicidad.

A partir de la utilización del pantógrafo, se comenzaron a desarrollar tipos móviles de grandes y diferentes dimensiones, utilizando por cada carácter, una única matriz.

Ilustración de un punzón (izquierda) y una matriz (derecha) (Theodore Low De Vinne. 1828-1914)

Podría decirse que con la revolución industrial, la tipografía se independiza del libro y comienza a tener una gran relevancia en el ámbito publicitario. Se utilizan tipografías en grandes cuerpos, muy pesadas y con grandes serif cuadrangulares, ocupando la mayor parte de los carteles publicitarios.

Izquierda: Publicidad teatral en el siglo XIX (East London Theatre Archive)
 Derecha: Cartel para feria victoriana (British Library)

En 1815, Vincent Figgins funde tipos que daban idea de volumen. Más tarde presenta versiones de letras en estilo toscano, con serif curvos, protuberancias y ornamentos.

Es en el catálogo de tipografías de Robert Thorne de 1821 en el que se le da el nombre de «Egipcias» a las tipografías con serif cuadrangular, probablemente producto del gran interés y fascinación que despertaban a finales del siglo XVIII los descubrimientos relacionados con la cultura del antiguo Egipto.

Tipografía tridimensional (Vincent Figgins, 1815)

Los diseñadores poseían el acceso a una cantidad enorme de estilos tipográficos, a una gran diversidad de tamaños, pesos y ornamentos, y como filosofía de la época, era imperioso utilizarlos a todos en las composiciones gráficas.

A fines del XIX, y como consecuencia de los avances tecnológicos de la litografía, la impresión tipográfica con tipos de madera comenzó a decaer.


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