La evolución de las letras y los números

Las letras y los números, en su evolución formal, han transitado caminos diversos. Por una parte podemos reconocer en las letras incisas de los monumentos griegos y romanos el origen directo de las letras de nuestro alfabeto latino actual. Por su parte, el origen de los números que hoy utilizamos a diario, tienen su origen en las primitivas morfologías caligráficas de India y de Arabia.

Evolución formal de las letras

Las formas básicas de las estructuras tipográficas han estado históricamente ligadas y condicionadas por los instrumentos y elementos utilizados para su realización, y ha sido éste el motivo principal para que se dé en las mismas una evolución que resultará en los dos tipos de cajas (altas y bajas) del alfabeto actual.

Las mayúsculas actuales, o letras de caja alta, tienen su origen en el alfabeto romano o latino y toman su forma de los caracteres monumentales de las capitales lapidarias o «capitalis quadrata», realizadas sobre soporte lítico. Por su parte la mayoría de las minúsculas, es decir las letras de caja baja, tienen su origen en la morfología de la escritura semi uncial y carolingia, que se presentan como la culminación de la evolución de las estructuras de las letras capitales romanas.

Inscripción incisa en el ático del lado este del Arco de Tito en Roma: «Senatus populusque Romanus divo Tito divi Vespasiani (filio) Vespasiano Augusto»

Esta evolución tiene como factor fundamental a la escritura cursiva, en función de los diversos materiales utilizados y en el hecho de la búsqueda de una economía de trazos que permitiera lograr una mayor rapidez en la ejecución de la escritura manual.

Al respecto afirma A. Frutiger que a partir de «una tendencia natural hacia la fluidez de la escritura los movimientos transversales y oblicuos fueron haciéndose cada vez más redondeados y rectos respectivamente» (1981, p.113), por lo cual se deduce que, las letras minúsculas proceden de una deformación de las mayúsculas debido a la rapidez del gesto, por intentar escribir cada vez más deprisa.

(Adaptado de «En torno a la tipografía» de A. Frutiger)

Evolución formal de los números

Los números que empleamos en la actualidad tienen su origen en las primitivas morfologías caligráficas de India y Arabia que ingresaron a Europa durante el período de dominación musulmana en España (711–1492).  Señalan Aicher y Krampen que «Hacia el año 500 d.C. se concibió en la India una representación caligráfica para el sistema decimal. Lo que ahora conocemos como los números del 1 al 9 fueron originalmente símbolos de letras indias. El importante signo cero no hizo su aparición hasta que el sistema decimal estuvo muy desarrollado». (1979, p.38)

 (Adaptado de «Sistemas de signos» de Aicher y Krampen)

En el diseño de los números, de las familias tipográficas, es posible diferenciar dos grupos que exhiben proporciones y alineaciones particulares. Los números antiguos o de caja baja presentan caracteres que respetan la altura equis, con ascendentes y descendentes. Por su parte los números modernos o de caja alta presentan un tamaño regular, organizados sobre la línea de base.

Números antiguos con serif: Constantia, diseño de John Hudson
Números modernos con serif: Gandhi Serif, diseño de Cristóbal Henestrosa y Raúl Plancarte
Números antiguos sin serif: Cheche Sans, diseño de Alfredo Parada Larrosa
Números modernos sin serif: Gandhi Sans, diseño de Cristóbal Henestrosa y Raúl Plancarte

Los números antiguos (también llamados «elzevarianos») presentan, unos, el tamaño de la altura equis (1, 2, 0), otros presentan ascendentes (6, 8) y otros que presentan descendentes (3, 4, 5, 7, 9). En el caso del número 4, en ciertas familias este puede presentar su contraforma interna abierta, a diferencia de la contraforma triangular que exhibe la clásica versión moderna.

En general se aconseja el uso de los números de caja alta en tablas, cuadros, planillas de cálculo o listas comerciales, donde no predominan tipografías con astas ascendentes ni descendentes, mientras que los números de caja baja son apropiados para ser utilizados dentro del cuerpo de texto, ya que al estar en armonía con las letras minúsculas, no interrumpen el flujo de lectura. Los números de caja baja o antiguos se «mezclan» con las palabras, mientras que los números modernos o de caja alta, destacan y enfatizan el monto numérico.

Otros tipos de números

Es posible asimismo, identificar otras tipologías de números, por ejemplo los tabulares o monoespaciados, los romanos, los heptasegmentarios, etc.

La mayoría de las fuentes incluyen también números de superíndice y de subíndice, que a su vez pueden ser antiguos, modernos, proporcionales o monoespaciados.

Números tabulares

Los números tabulares o monoespaciados tienen un ancho constante, es decir que todos los números ocupan el mismo espacio. Este hecho los hace ideales para presentar grandes conjuntos de datos. Debido al espacio similar que ocupan todos los números, es que los dígitos pueden alinearse y permiten un buen uso en listas, tablas y operaciones matemáticas.

Números romanos

Los números romanos pertenecen a un sistema de tipo aditivo, basado en la numeración etrusca. Este sistema se desarrolló en la Antigua Roma, y se utilizó durante todo el Imperio Romano.

El sistema presenta las letras lapidarias romanas, estructuralmente similares a nuestras mayúsculas actuales, representando los diferentes valores numéricos. En este sistema numérico no existe una letra que represente el cero.

En la actualidad este sistema de numeración romana sigue utilizándose en algunos ámbitos muy acotados, como designación de eventos, congresos, olimpíadas, etc.

El uso de los números romanos, en el contexto del bloque de texto debe realizarse de manera que no entorpezca la lectura, por lo que se recomienda la utilización de su versión en versalitas. Los números romanos deberían ir en mayúsculas, sólo cuando forman parte de un nombre propio (por ejemplo: Juan XXIII).

Números heptasegmentarios

Los números heptasegmentarios pertenecen a un sistema de notación numérica, que tiene como base una matriz de siete segmentos. Los números se forman según se activen o desactiven los segmentos correspondientes. La morfología de los números resulta bastante primitiva, aunque fue en su momento sumamente funcional y práctica. Este sistema fue enormemente utilizado en los primeros elementos digitales, y es usado aún hoy en relojes, despertadores, carteles luminosos y en tableros de conteo.


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